martes, septiembre 26, 2006

THE HUSTLER

Esta es la historia de Fast Eddie, un jugador de billar.Basada en una novela americana de 1959, pasó a la gran pantalla dos años después, con el consentimiento del escritor, Walter Tevis.
A grandes rasgos, trata de los perdedores y de los ganadores. Un lugar donde el fin no es jugar por pasar el tiempo, sino dedicarse a construir al jugador, que antes o después se autodestruye.

El jugador se busca la suerte, apuesta y gana. Afortunado en el juego...desafortunado en amores,alguien no vivirá para contar la última partida. Pista: los extraños en una estación se convierten en amantes. Lo siento, destripo siempre las películas, pero no importa, lo importante es poder estar dentro de la trama, como espectador y verla de principio a fin, espero de verdad que nadie haya descubierto el pastel.
En un país llamado España, las películas se doblan al español, dijo alguien muy serio y muy honorable, desde entonces, en este país no nos enteramos ni del significado de los diálogos, ni del dulce acento de los actores, o bronco, porque aquí en el Sur de Europa doblamos las películas.¿En el Sur? sí, pero no así en Portugal, ni en Italia...aunque sobre los filmes italianos reconozco que no lo aseguraría.
Esta película llamada The Hustler, viene a signficar, más o menos, el rápido, o el astuto. Si se trata de un juego de billar, el rápido es el mejor de los que rodean la mesa.Es un juego de azar, porque el contrario dejará la bola en una posición indeterminada, pero también de estrategia, porque necesitas controlar el espacio, el golpe de efecto, y además los propios esfuerzos con la muñeca y el hombro.
En Madrid hay unos billares cerca de Moncloa, pero no podría decir que guardan parecido.En Copenhague cerca del Triángulo, al Norte, he encontrado unos sótanos donde algunos tomaban cerveza y jugaban. Se parecen al tugurio de la peli.
Un lugar donde el fin no es jugar por pasar el tiempo, sino para construir al jugador que todos llevamos dentro. Si pierdes, pierdes la pasta, el amor propio y la esperanza. Si ganas, te pierdes a ti mismo, y no puedes dejar de apostar.Parece que el dilema está esbozado así, Paul Newman piensa en billar, vive para el billar.
Todos vestidos estilo años treinta, gabardinas y sombreros Al Capone. De la fila de espectadores, de vez en cuando salta a la vista la mirada de un ojeador, en busca de talentos. Le compra, le ofrece competiciones por todo lo alto, dinero, fama.Como el honor cuesta muy caro, decide aceptar la oferta, y vende sin reparos su alma al diablo.

1 comentario:

yokopatri dijo...

ME encanta tu blog sobre cine, envidio todas las cosas que escribes, pero me he propuesto ver estas tres peliculas para al menos poder sentir lo mismo que tu al contarlas...

un abrazo enorme, y aunque estemos fatal de lo nuestro(estoy fata de lo mio estoy fatal...=)

nos veamos pronto y veamos, para desperdiciar unas neuronas, la de los Piratas del Caribe, sin ofender a los grandes entre los grandes, Wim Wenders, Fellini y si no me equivoco Rosser o Rossen...