domingo, marzo 18, 2007

Contra decisión

Hay que llegar a entender que aunque la decisión correcta solo es cuestión de evaluaciones y criterios objetivos, razonablemente expuestos, dejando a un lado la noción sensible o emoción, la decisión correcta es cuestión de encajar un puzzle, ni más ni menos. Yo por ejemplo, decido aceptar un trabajo en una ciudad ajena a mi cultura, un empleo ajeno a mi entorno inmediato, decido aceptar una oferta y esta postura me permite observar las consecuencias de la decisión correcta.
Personas que se enfrentan conmigo, pocas, o casi ninguna, personas recelosas de mi futuro empleo, muchas, muchísimas. Muy pocas personas contentas de mi decisión.
Pero cada persona tiene sus razones, incluso mi persona tiene sus razones, yo he decido aceptar.
La resistencia, decía un teórico, es una manera de ser valiente, es lo último que nos queda, decir no.
Si acepto un empleo, dejo de resistirme.
Si acepto un empleo, empiezo a funcionar.
Nada me aterraba más que la cosificación, pero igualmente me aterraba la oscuridad, y a fuerza de exponerme, lo olvidé.
Cito a aquellos de la tribu de los psi, psicólogos, psiquiatras…porque cuando encuentran un miedo o una fobia, sacan sus cuchillos para empezar a rebanar cuidadosamente los mecanismos del terror. ¿A qué tienes miedo?

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